Fileparadise

Mucho más que videojuegos. Una comunidad donde debatir, compartir y chatear sobre toda clase temas es posible. A que esperas, ¡únete!
 
ÍndiceÍndice  CalendarioCalendario  FAQFAQ  BuscarBuscar  MiembrosMiembros  Grupos de UsuariosGrupos de Usuarios  RegistrarseRegistrarse  ConectarseConectarse  

Comparte | 
 

 Caso imposible 1/?

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Alejandro Calero
Admin
avatar

Mensajes : 48
Fecha de inscripción : 20/03/2014
Edad : 18
Localización : España

MensajeTema: Caso imposible 1/?   Dom Abr 06, 2014 3:47 pm

Os enseño una nueva novela que acabo de comenzar a escribir  Smile  apenas llevo tres páginas, críticas constructivas son siempre bienvenidas.

==========================

Capítulo 1: Trabajo en equipo.

Me desperté –Estaba sonando el teléfono móvil, que se encontraba encima de la mesilla de noche.
–Vaya mierda. –Pensé.
Lo dejé sonar unos segundos, y aún algo dormido lo cogí y contesté a la llamada.
–¿Hola? –Mi tono de voz delataba lo irritado que estaba, y el jefe de policía lo notó al instante.
–Siento molestarte a esta hora, pero hay un nuevo caso.
Juan era el nombre del jefe de policía. Era un hombre bajo, gordo y con una reluciente calva. Parecía cualquier otra clase de persona antes que ser el jefe de policía. Era una persona alegre y por lo general tranquila, pero era el mejor dando órdenes, seguramente este era el motivo por el que se encontraba en su respectivo puesto.
–¿Un asesinato? –Le pregunté extrañado debido a la hora a la que me llamaba.
–Así es. Ven a comisaría inmediatamente y te daremos toda la información necesaria del caso y de la víctima.
– Está bien. – Antes de colgar suspiré, era un gesto de mala educación por mi parte, pero estaba harto de que todos los días ocurriese lo mismo.
–¿Hace cuanto que no duermo como es debido? – Me pregunté mientras me vestía.

Tras vestirme me dirigí al baño. Abrí el grifo y mientras esperaba a que el agua saliente saliese por este, me miré al espejo.

Se podían apreciar en mi rostro unas marcadas ojeras que revelaban lo poco que había conseguido dormir.
Físicamente soy una persona normal. El color de mis ojos es de un verde muy oscuro, casi se confunde con el negro. Siempre he sido esbelto, y no he destacado en estatura. Mido un metro y setenta y seis centímetros y como buen detective, intento mantenerme en forma, pero a mi edad no hay manera.

–Me lavé la cara, y pude percatarme de que me habían empezado a salir las primeras canas.
No dije nada, me limité a secarme el rostro con una toalla que tenía a mano.

Salí por la puerta del baño en dirección a la entrada del piso. No quería retrasarme, siempre he sido una persona puntual, y aunque fueran las seis de la mañana, ese día no iba a ser una excepción.
Cerré con llave la puerta del apartamento y bajé por la escaleras.

Vivía en una segunda planta de un pequeño edificio. El bloque de apartamentos en el que vivía y el mismo barrio eran lugares muy tranquilos.

Había decidido vivir en un lugar tranquilo para intentar olvidarme del trabajo y todo lo concerniente a este.

Abrí la puerta del portal del edificio y me acerqué al coche que se encontraba aparcado junto a la puerta del edificio.
Un Audi, un excelente coche y el modelo en cuestión uno de los mejores de la marca. Me había llevado ocho años pagarlo por completo, por lo que tenía mucho cuidado con este.

No soy una persona materialista, pero si puedo tener lo mejor, no veo inconveniente en no tenerlo.

Abrí la puerta del coche y a continuación me subí y arranqué el motor del vehículo.
Aún no había salido el sol, por lo que las farolas iluminaban las calles.
Los comercios se encontraban cerrados y solo las gasolineras se encontraban en servicio.

Cuando llegué a comisaría, aún no había ajetreo en el edificio. Como de costumbre, aparqué el automóvil en una plaza habilitada especialmente para mi. En el aparcamiento solo había tres coches más.
Entré por la puerta principal de la comisaría.
El edificio se había remodelado tres años atrás debido al mal estado del mismo. El estado de este había mejorado notablemente desde entonces.
La comisaría constaba de tres plantas, todas ellas distribuidas en secciones donde los distintos miembros del cuerpo de policía trabajaban.
Mi oficina se encontraba en la segunda planta.

Yo siempre he trabajado solo. Es mi estilo de trabajo, y nunca he permitido que el jefe de policía adjunte a ningún policía a mi departamento.
Esto me ha acarreado muchos problemas. Demasiado trabajo para una sola persona, pero por suerte trabajo rápido y saco conclusiones lógicas que resuelven los casos velozmente, por lo que aunque tenga mucho trabajo, no he necesitado ayuda de nadie.

Tras entrar en el edificio, pude ver, que Juan se encontraba en la entrada esperándome.
Sus gestos faciales daban a entender que se encontraba nervioso e incómodo, aunque este intentaba disimularlo, lo pude notar con solo verle. Supuse que tenía algo que decirme que no me iba a gustar.

Efectivamente, Juan inició una conversación conmigo:

–Tengo que hablarte sobre el caso que te he asignado.
–¿Qué es lo que ocurre? –Tenía curiosidad por saber de que se trataba.
–Últimamente, ningún distrito de policía ha podido encargarse del caso, todo ha sido en vano, y somos el último distrito al que el gobierno ha pedido ayuda.
Sabía de que estaba hablando, pero no me podía creer que me asignaran el caso más importante del país a mi.
–Muchos de los mejores detectives del país lo han intentado, pero no han obtenido nada.
–¿El caso de los tres asesinos? – Le pregunté sin rodeos.
–Así es. – Me contestó Juan con nerviosismo.
–¿Por qué yo? –Le pregunté esperando una respuesta poco convincente.
–Eres de los pocos detectives que no tiene familia y eres uno de los mejores detectives del país. – Juan dejó de hablar durante un instante y a continuación me formuló una pregunta.
–¿Quieres hacerte cargo?
–¿Qué gano yo? –Nuevamente le hice una pregunta, pero esta vez una pregunta mucho más sensata. No iba a poner mi vida en riesgo por capturar a tres asesinos como ellos.
–Si resuelves el caso, se te triplicará el sueldo. –Juan parecía convencido de que aceptaría el trato.
–¿A caso crees que un puñado de euros van a servir de algo si estoy muerto? –No quería saber nada sobre el caso. Muchos policías y detectives ya había muerto por intentar resolverlo, pero ninguno había tenido éxito.
–Escucha Javier, necesito que trabajes en el caso. Eres la última persona a la que el gobierno puede recurrir. –Juan sabía que si no aceptaba estaría metido en un buen lío, y yo, por el tono de su voz, también me di cuenta de esto.
–Si tanto quieres que acepte el caso. Necesitaré que durante la investigación se me doble el suelo, y si resuelvo el caso, se me ascienda. –Había pedido demasiado, y lo sabía.
–¡¿Estas loco?! –Juan se encontraba en una situación muy delicada.
–Si quieres que acepte, tendrás que aceptar mis condiciones. –No esperaba que aceptara, ya que doblarme el sueldo era muy difícil en la comisaría.
–Está bien, acepto. –Juan se resignó y aceptó las condiciones que le ofrecí.
Después de oír sus últimas palabras me sorprendí bastante. No esperaba  que se encontraran en una situación tan delicada como la que se estaba viviendo.
–Bien, ahora tengo algo más que decirte. –Juan se puso nervioso nuevamente.
–¿Qué ocurre? –Juan había despertado mi interés.
–Ve a tu oficina y míralo por ti mismo. –Se había calmado tras decir estas palabras.
No sabía que era lo que me iba a esperar al entrar en mi oficina, pero presentí que era algo que no me iba a entusiasmar.
Subí las escaleras hasta la segunda planta, y allí me dirigí al fondo del pasillo, lugar donde se encontraba mi oficina. Al entrar encontré a dos jóvenes sentados en las sillas que se encontraban disponibles.
Ambos eran jóvenes de entre veinticinco y treinta años. El más joven de los dos estaba nervioso, mientras que el segundo parecía mantenerse en calma.
Al verme, el más joven de los dos me saludó.
–Buenos días jefe. –Intentó mantener la calma mientras me saludaba, pero se notaba que era un novato.
–¿Jefe? – Le pregunté.
–Sí, ¿ocurre algo? – Pude ver que efectivamente, ambos eran detectives, en ese momento perdí los estribos.
–He hablado con Juan muchas veces sobre esto, y ahora me viene a tocar las narices, si es que no puedo trabajar en paz. –Me había enfadado y había perdido la compostura.
–Veo que no le gusta trabajar en equipo. – El segundo detective era un hombre más serio y por lo que se veía también más preparado.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://fileparadise.foromotion.net
 
Caso imposible 1/?
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Imposible colechar!
» En caso de guerra ,quien apoyaria a España?
» Testigos del 'caso Gürtel' revelan cómo se tapaba el regalo de trajes a Camps
» me caso en agosoto ayuda por favor!!
» Caso de italianos en Bayamo: niña habría sido enterrada viva

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Fileparadise :: Literatura :: Relatos e Historias propias :: Negra-
Cambiar a: